Los 5 errores más comunes al pasear a un perro (y cómo corregirlos) | Bark Bestie
Los 5 errores más comunes al pasear a un perro (y cómo corregirlos)
Se cometen con buena intención, pero afectan al bienestar de tu perro más de lo que crees. Cinco hábitos muy frecuentes que puedes empezar a cambiar hoy.
Pasear a un perro parece sencillo — coges la correa y sales. Pero hay una diferencia enorme entre un paseo que cubre el expediente y uno que realmente satisface a tu perro. Estos cinco errores son los más frecuentes, y lo curioso es que todos se cometen con la mejor intención del mundo.
Este es el error más extendido y el que más impacto tiene en el bienestar del perro. El olfato es el sentido dominante del perro — procesa el mundo a través de él. Ir con la correa corta tirando hacia delante sin parar a oler es como ir a un museo con los ojos cerrados.
Un estudio de la Universidad de Linköping (Suecia) demostró que los perros a los que se les permite olfatear libremente durante el paseo están más tranquilos y satisfechos que los que hacen el mismo recorrido sin olfatear.
Reserva al menos el 50% del paseo para exploración libre con correa larga. El "sniffspot" — lugar donde puede olfatear sin límites — es una de las mejores inversiones para su bienestar mental.
El paseo es uno de los momentos del día en que tu perro más quiere conectar contigo. Cuando vas mirando el móvil, pierdes la oportunidad de reforzar el vínculo, de responder a sus señales y de anticiparte a situaciones que pueden complicarse (otro perro, un niño corriendo, un ciclista).
Además, los perros aprenden a ignorar a sus dueños cuando estos no prestan atención. Ese labrador que "no hace caso" muchas veces simplemente ha aprendido que no merece la pena mirar hacia ti.
Proponte 10 minutos de paseo sin teléfono. Interactúa con él, cambia de ritmo, hazle sentar en algún momento, dile algo. Verás cómo cambia su actitud hacia el paseo.
Dar siempre la misma vuelta de 15 minutos por el mismo bloque no es un paseo — es una salida a hacer sus necesidades. Los perros necesitan variedad, estimulación nueva y tiempo suficiente para descargar energía física y mental.
La monotonía también afecta al estado de ánimo. Un perro que va al mismo sitio todos los días sin novedad puede volverse apático o, al contrario, hiperactivarse cuando ocasionalmente hay algo nuevo.
Cambia el recorrido cada pocos días. Introduce rutas nuevas cuando puedas. Si los paseos largos son imposibles entre semana, considera un paseador profesional para el paseo de mediodía.
No todos los perros quieren saludarse con todos los perros. Forzar un encuentro cuando tu perro da señales de incomodidad — gira la cabeza, se pone rígido, se aleja — puede desencadenar una reacción que se podía haber evitado fácilmente.
El "es que quiere jugar con todos" suele ser una lectura incorrecta. Muchos perros toleran o soportan los saludos sin disfrutarlos, y con el tiempo pueden volverse reactivos como respuesta defensiva.
Respeta las señales de tu perro. Si quiere alejarse, aléjate. Si el otro perro viene muy lanzado, interponte o pide al dueño que lo retenga. Tu perro no tiene obligación de gustarle a todos.
Dar un tirón a la correa, gritar "¡quieto!" o frustrarse cuando el perro tira no enseña nada — solo añade tensión al paseo. El perro no aprende que tirar está mal; aprende que el paseo a veces va acompañado de tensión y mal humor.
Tirar de la correa es uno de los comportamientos más frecuentes en consulta de adiestramiento, y también uno de los que mejor responde a trabajo específico en positivo.
Practica "correa floja" con premios cada vez que camina a tu lado sin tensión. Parar cuando tira (sin tirar tú) también funciona bien. Si llevas meses sin avanzar, una o dos sesiones con un adiestrador profesional pueden darte las herramientas que necesitas.
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